POLONIA, 50 años después.

La idea de plantearse visitar esta parte tan alejada de Europa, suponía un auténtico riesgo cargado de peligros y problemas, pero el premio que ofrece esta increíble tierra al visitante que se adentre en sus llanuras, era como para sacrificar cualquier cosa. Hay que decir que uno se juega todo al entrar aquí, no solo el dinero o el coche, sino la vida, ya que la red de carreteras polacas es sumamente mala y hace de 2000 km de ruta una auténtica ruleta rusa. Pero si se consigue superar el trance de ver como conducen los polacos, aun estamos a merced de las mafias o atracadores de este país. Tampoco hay que creer que aquello es un salvaje oeste, pero si que la discreción y la precaución deben acompañarnos en todo el camino. Pero al margen de estos problemas, el llegar a tan solo 200km de Ucrania convertía el viaje en algo demasiado atractivo, eso sin contar con revivir y retornar 50 años atrás, en donde en cada cuneta nos podemos imaginar un tiger destruido o unos T34 avanzando. Hace falta muy poca imaginación para recrear en nuestra mente cualquier acción en la segunda guerra mundial: El escenario está intacto!!

LA LLEGADA

Los 2000 Km de subida desde España a la Frontera se desarrollan con normalidad, viajando cómodamente en los ferrocarriles alemanes Autozug, que nos dejaría en Hildeshaim, a 250 Km de Berlín. Después comienza la ruta en coche, por las envidiables Autobahn alemanas, es decir , sus autopistas gratuitas. Berlín sería la primera escala, y rápidamente nos sumergimos en sus calles atravesando la ciudad de oeste a este con la finalidad de descubrir los sitios emblematicos...pero...fue un fracaso. Berlín es la ciudad menos aconsejada para un modelista, ya que prácticamente no puedes encontrar nada relacionado con nuestro tema...NADA. Bueno, solo el Reichtang, o la puerta de Brandemburgo nos hacen transportarnos años atrás. El parlamento alemán, a pesar de estar algo cambiado, nos permite imaginar como fueron los últimos días de Berlín, y como este edificio se convirtió en un auténtico campo de batalla. Se puede observar como hasta un JSII se queda minúsculo al lado de este colosal bunker símbolo del poder alemán. Pero las únicas secuelas que aun perduran son los parches de post guerra que se aplicaron para restaurar el edificio. Pero al margen de esto, pocas cenizas quedan de la guerra. Berlín no quiere saber nada de la guerra ni tan siquiera del famoso muro. Solo unos pocos metros quedan completamente abandonados, sin señalización para el turista...y ni tan siquiera el Famoso CHECKPOINT CHARLIE merece nada la pena visitarlo. NO QUEDA NADA, solo un poste señalizador y un museo bastante pésimo rodeado de dos tenderetes. De los edificios oficiales de la cancillería de Hitler queda algo, pero es necesaria muchísima imaginación para recrear la época. Como conclusión diremos que Berlín no ha cuidado su historia, y avergonzados de su pasado y con mucha cobardía han borrado todas las huellas sin dejar posibilidad al visitante de saber como fue una de las épocas mas oscuras de Europa. No hay excusa alguna para que no se conserve nada...ni que tan siquiera Berlín albergue un museo por la paz importante como en Caen o en otros lugares. IMPERDONABLE.

Decepcionados con Berlín y con cierta tristeza de ver simplemente una ciudad mal orientada al turismo, nos dirigimos hacia la frontera polaca, a unos 100 Km al este. Allí, atravesamos la frontera con facilidad y sin demasiados miramientos por parte de la policía polaca. Ahora comenzaba la aventura.

SALVESE QUIEN PUEDA

Comenzamos con las sorpresas en Polonia. Nada mas entrar se perciben las diferencias, las carreteras y la señalización hacen de los 500 km hasta Varsovia una locura. Los vehículos que adelantan por el carril contrario te obligan a echarte a la cuneta constantemente y la delincuencia que se amontona a lo largo de las carreteras hace muy peligroso tener hasta un simple pinchazo de neumático. Pero tras atravesar Poznan y acercarnos a Varsovia, las cosas mejoran y entrar a la gran capital del Vistula, es lo más parecido a entrar en un templo sagrado.

Varsovia es una ciudad gigantesca, pero como buena ciudad comunista que fue, posee unas amplias avenidas que hacen de este sitio un placer para los que venimos de ciudades claustrofóbicas. Esta ciudad nos permite revivir la era comunista del país, con sus edificios y calles, aunque se empieza a ver numerosos rascacielos y edificios modernos más propios de occidente. Cerca del río y de la plaza del famoso edifico de la cultura, se haya el museo militar polaco. El sitio es de los mas hermosos en donde se puede ubicar un museo militar, y eso hace de él un lugar no solo para ver vehículos, sino para pasar el día en sus parques, ya que la mitad del museo está en el exterior. Otra agradable sorpresa es que es gratis y que en la mayoría de los casos puedes tocar y manosear los carros. Los responsables polacos del museo cuidan con esmero sus vehículos y regularmente añaden alguna pieza nueva. Destacamos el 2S1 que tiene a la entrada, en perfecto estado, o el famoso Scud B o el frog, o los numerosos camiones Kathiusha que tienen. Resulta sobrecogedor ver una lanzadera Scud o una batería de misiles SAM 2, pero quizás lo más atractivo es ver su colección de carros. Un T34/42, JSII, JSU122, o SU76 son algunas de las piezas que podemos ver. Yo no pude resistir la tentación y me lancé a los brazos de un JSII en perfecto estado, al que me subí y fotografié hasta el último remache. El tacto de uno de estos bichos es impresionante. Su textura es muy rugosa, y los grandes blindajes que posee parecen de piedra. Las soldaduras son muy exageradas y todo muy basto. Pero nos podemos ir a otro extremo y ver las sutiles formas de un T55 de facturación polaca, o una BTR 155 de mando, o un BDRM2, o un OT, un ZSu52, etc...

Y cuando nos sentamos a descansar, nos damos cuenta de que también hay aviones...de todas las épocas, desde la segunda hasta cazas a reacción que ponen los pelos de punta. También el interior alberga una exposición fabulosa de historia y armamento y destaca una zona dedicada a las revueltas de la resistencia de Varsovia en 1944.

Después pasamos a gastarnos unos cuantos Zlotys en la librería Pelta, en donde convertí un día de diario en un auténtico show al llevarme una cesta con decenas de libros baratísimos de origen polaco. Imaginaros los precios. La afición al modelismo que se respira allí es exagerado. En Varsovia hay mas tiendas de modelismo que en todo Madrid y Barcelona juntas. En cualquier sitio tienen sus correspondientes fotograbados de Aber, cañones de Jordi Rubio y unas maquetas de marcas polacas excelentes que solo se encuentran allí. Maquetas de vehículos inusuales que uno no se imagina que se pudieran fabricar. Al ver Polonia, nos damos cuenta de que si el modelismo es residual, el modelismo en España es el residuo de los residuos. Allí tienen varias revistas de modelismo, sin contar con las revistas checas o rusas que también se venden. Allí también se le da mucha importancia a los dioramas a juzgar por la cantidad de complementos para dioramas que hay. Y además, el material Japonés como Modelkasten o Armor Modelling Magazine están por todos lados. Tienen de todo. Y en España ya es dificil encontrar algo de eso. Todo esto nos indica el nivel de afición que hay. Quizás, conocemos muy poco de esta gente y casi da la sensación de que allí no se hacen maquetas, pero es todo lo contrario. Solo hay que ver las numerosas marcas de modelismo que producen solo para los polacos, tal vez, por que ni siquiera necesitan exportar sus productos. Además, la gente polaca esta muy orgullosa de su ejercito y de su historia, a diferencia de España, que gran parte de la población es reacia a su historia y su ejercito.

UNA BUENA SORPRESA

En la misma librería, descubrí un libro en donde aparecían unas fotos reales de un Stug IV sacado de un lago y que al parecer estaba en un museo polaco. Pregunté al dependiente de la tienda y muy amablemente me indicó donde estaba. Daba la casualidad que estaba a medio camino de nuestro próximo destino: Kracovia.

El museo, muy desconocido en Occidente, es uno de los mejores y más originales del mundo, pero al estar tan perdido en tierras polacas solo lo visitan los polacos de la zona. Está a 50 Km de la ciudad de Radom, en la carretera a Kracovia, en un pueblo muy extraño llamado Skarzisko Kamiena. Llegar hasta el pueblo fue sencillo, pero al entrar allí se complicó todo. Era un pueblo de bloques gigantescos de viviendas comunistas...monstruoso, tétrico y marginal, pero con una gente que nos demostró que son lo mejor que conocimos. El Museo también estaba muy perdido, incluso para sus habitantes, que aunque les sonaba , no terminaban de aclararse con su particular laberinto de calles y caminos. Al final, un matrimonio autóctono se ofreció para guiarnos hasta allí con su propio coche. Realmente JAMAS lo hubiésemos encontrado sin ellos.

En el museo solo había una familia que jugaba con sus hijos y un pelotón de soldados formando filas. Entramos y me empezó a temblar todo. Estaba al exterior. Es un museo muy humilde, que quiere conservar sus vehículos tal cual quedaron, sin tocarlos o repintarlos. Así que imaginad que aspecto tenían los tanques. Nada más entrar, vi el Stug IV de la foto y al lado había también dos PzIV destruidos , oxidados y sacados de lagos de la zona. Aquello fue una locura, de la cámara de fotos saltaban chispas, y se tragaba carretes a una velocidad asombrosa, y la cámara de video no dejaba de grabar los tanques mas fascinantes vistos por mi antes. Una gigantesca lancha torpedera presidia el museo, y varios misiles SAM, Frog, y SCUD A descansaban plácidamente. También había numerosos bichos anfibios rusos, T34 de ingenieros (varios modelos), T34, BTRs, BMRS, Jepps rusos, camiones rusos, etc, etc...

Pero poco a poco note como los soldados comenzaron a invadir el museo y comenzaron a limpiar todos los vehículos. Solo estábamos nosotros en todo el museo y me sentí como un bicho raro en un laboratorio. No era para ponerse nervioso, pero era una situación muy extraña. Me fui adentrando en el museo. Encontré una zona donde había el sueño de todo modelista... una chatarrería de restos de tanques y vehículos alemanes de la IIGM. Empecé a ver restos de semiorugas, ruedas de King Tiger, cañones, trampillas, periscopios, trozos de blindaje ,orugas de Panther y hasta barras de torsión de Tiger 1...en fin todo tipo de restos, esparcidos por el suelo, por donde yo andaba. Estaban a la espera de ser clasificados. Todos rescatados de los lagos.

Yo seguía grabando hasta que sin percatarme, ocurrió lo lógico. El oficial al cargo de ese pelotón de soldados me dio el alto. Comenzó a reprocharme en polaco y a señalarme las cámaras. Yo imaginé que perdería mis carretes y que quizás me salte un cartel de NO FOTOS o algo así. Empecé a asustarme, sobre todo por que aquella no era una zona turística, y no se si estaría bien visto un extranjero allí, sacando fotos a unos soldados limpiando chatarra. El oficial me exigió un permiso o un ticket especial para hacer fotos, que ascendía a unas 5000 pts. Evidentemente no lo tenía.

Yo le dije que nadie nos había avisado y él me respondió de que me estaba metiendo en un lio. Nos preguntó por nuestra nacionalidad y al decir que éramos españoles le cambió la cara. Yo intenté aprovechar para hacerme el loco y guardar mis cámaras para que viese que no pretendía seguir el enfrentamiento y el me dejó seguir bajo la atenta mirada de otro oficial de rango superior que estaba detrás de él.

Todo el encanto se me vino abajo y ya solo deseaba salir de allí, pero cuando habíamos doblado la esquina, el oficial que nos interrogó, vino corriendo detrás nuestro y nos pidió disculpas. Comentó que tubo que comportarse así por que estaba delante de su jefe y que sacásemos fotos a escondidas mejor. Decía que tenía amigos españoles de la Patrulla Aguila y que estaba completamente alucinado que dos españoles estuviesen en su museo, así que charlando, charlando, nos acompaño durante el resto de la visita, explicándonos un montón de cosas, y ensañándonos después una parte cerrada al público. Fue un momento muy especial y ahí pudimos comprobar la amabilidad de la gente polaca. La admiración que él tenía por los españoles era notable y creo que estaba muy orgulloso de ser nuestro anfitrión. Desde aquí, un saludo y agradecimientos por su amabilidad. Podía habernos dejado con la bronca pertinente, pero decidió darnos explicaciones a espaldas de su superior.

Todo terminó perfecto.

KRACOVIA: CIUDAD DEL PASADO

Llegar a Kracovia suponía llegar a la verdadera Polonia. El verdadero aire de la IIGM se respira en esta ciudad. Una ciudad hermosa, intacta...con calles y edificios que casi son en blanco y negro. Esta ciudad es un enclave importante y se la considera el corazón de Polonia. Cerca de la región industrial de Katowice y de los Carpatos, Kracovia es el verdadero retorno al pasado. Aquí pudimos saborear como podía ser una ciudad en 1940, ya que prácticamente no ha cambiado nada. El Gueto judío y el alemán aún permanecen allí, con los mismos edificios que albergaron a miles de judíos antes de su exterminio. Las calles, los adoquines, los barrios, las paredes respiran historia y es fácil imaginar esas construcciones en un diorama a 1/35. Aquí existen un par de buenas tiendas de maquetas, la mejor en una calle cerca de la plaza central. Esta tienda disponía de numerosos kits polacos, de marcas buenísimas como JADAR, u otras desconocidas. Libros baratos, fotograbados de Aber y otras marcas aún mejores, revistas, complementos... etc...

Es como la tienda de J113 pero a lo polaco. A parte de atenderte con muchísima amabilidad, tienen de todo y a buenos precios. ¿Quien se niega a hacer maquetas con estas facilidades? La tienda se llama Phantom Model y es una de las mejores de Polonia. Nuevamente nos llevamos la sorpresa de encontrar más cosas japonesas que polacas. Así que tras gastarme mis últimos Zlotys y salir medio mareado de allí, nos preparamos para ver la ciudad. Si alguien visita este sitio, debe de aprovechar para hacer fotos a edificios y fábricas para hacer después dioramas.

También, en Kracovia se rodó la Lista de Schilder. Da la casualidad de que en el mismo sitio donde se desarrolló la historia en 1942 se filmó la película y conseguimos encontrar, por ejemplo, la famosa fábrica de Oscar Schilder de material de cocina para el ejercito alemán. Allí está, intacta...así como las calles que aparecen en la película. Merece la pena revivir esto.

Desde aquí se puede hacer la típica visita a Zakopane , en los Carpatos y como no a Auschwitz.

LOS CAMPOS DEL TERROR

Los campos de concentración de Auschwitz se encuentran a 75 km de Kracovia. Resulta imperdonable no visitarlos si estamos cerca. Sobre todo por que es muy importante para comprender el sufrimiento de miles de personas que perecieron allí. Ver este monumento al odio humano no te deja mal, sino todo lo contrario. Extrañamente, este sitio te recarga de energía, te hace recapacitar y te hace ver todo muy claro y sencillo. Pienso que las miles de almas que aún habitan en el campo, refuerzan el espíritu de cada visitante que recorre los campos. Es un lugar obligado, un lugar de culto a todas las personas que murieron en una guerra de donde el modelista solo ha sacado las formas de unas máquinas fuera de contexto. Auschwitz anima al modelista a seguir haciendo maquetas sin descanso, por que cuantos mas modelistas existan, cuantas mas maquetas se hagan, menos probabilidades hay de que aquello ocurra de nuevo. No me preguntéis porqué, pero aquella visita me dejó un profundo vacío dentro de mi que solo puedo rellenar con mas maquetas... Solo haciendo maquetas puedo homenajear a aquellas víctimas...si, aunque sean carros alemanes..o rusos....no importa que maquetas se haga. Es el trabajo de cada uno, es lo que uno haga pensando en aquello lo que sirve de penitencia por aquel holocausto tan cercano. Quizás con estas escasas palabras no pueda explicar lo que viví, pero me aprovecharé de esta web para solicitaros que, al menos, hagáis solo una maqueta pensando en todas aquellas personas. Por cada maqueta que hagáis dedicada a aquella gente, el dolor allí reinante, se disipará un poco más y esa maqueta os garantizo que os quedará mejor.

Auschwitz Birkenau y Oswicem están intactos...se conservan tal y como quedaron en 1944. TODO ESTA IGUAL. Es fácil imaginar como se vivía allí, como se moría y como se sobrevivía...y si no te lo imaginas, te lo enseñan con fotos, para que nadie se quede indiferente. Cuando entras en Birkenau, todo parece interminable...barracones y mas barracones rodeados de unas impresionantes alambradas. La puerta de la muerte daba paso a los trenes que traían prisioneros de todos los confines de europa...para terminar el 80% en las cámaras de gas. Los que sobrevivían, solo aguantaban unos meses por las inadecuadas condiciones de vida. Y luego nos quejamos de que no tenemos el pan tierno o que la bebida no esta fria???? vale, son cosas distintas, pero solo nos separan unos años de aquello. No olvidemos que esto se ha repetido hace poco en los Balkanes...

Adios Auschwitz....hasta siempre Polonia.

DESTINO FINAL: DRESDEN

Volvimos otra vez a Alemania. Esta vez con la mirada perdida en el horizonte, recordando los campos y con la sensación de sentirnos polacos hasta la medula. Las carreteras pésimas ya hasta te parecen buenas y nos movemos como lagartijas por sus pavimentos agrietados, con la tranquilidad de que Polonia siempre estará ahí y siempre se podrá volver. Pasamos la frontera. El aséptico paisaje alemán y la perfección de su calles y carreteras nos daba náuseas y nos entraba un angustioso ardor en los estómagos por la nostalgia de recordar Polonia, que habíamos dejado atrás hace tan solo unos minutos...y eso que era peligroso, y eso que era pobre...pero no cambiaría la nobleza y el encanto de aquel país por nada de occidente.

En fin, solo quedaba llegar a Dresden, un de las más hermosas ciudades alemanas, que para haceros una idea, es una mezcla de la monumentalidad de Praga con la grandiosidad de Varsovia. En esta ciudad, existe un museo militar impresionante. Se haya en un centenario cuartel de artillería, en donde reposan numerosos vehículos y armamento tanto en su interior como en el exterior.

Desde la 1ªGM hasta nuestros días se hace un repaso por el armamento y la historia y otra vez, como no...la ignorancia y el olvido imperdonable que hacen los alemanes del Holocausto NAZI. Polonia que fue la víctima, guarda con dolor su pasado, y en cambio, Alemania, la culpable, no hace mención alguna a lo que hizo en su pasado. No me parece justo, y más cuando lo que hace es poner una zona dedicada a los prisioneros alemanes en 1945....en fin, que cada uno piense lo que quiera.

EL museo si muestra muy bien los dos ejército de las dos antiguas alemanias en la guerra fria y hay armamento y vehículos de los dos bandos. En el exterior se pueden ver desde un Shilka a un T72 y T55 de muchas versiones incluso lanza puentes, BMP1 y 2, leopards 1, pattons, M41, Amx13, y otros chismes menos conocidos. Lo más impresionante que hay son unos vehículos gigantescos de origen soviético de RADAR y sistemas antiaereos muy poco conocidos (Gheko). También hay una lancha torpedera (resulta muy espectacular ver una embarcación así fuera del agua), cañones soviéticos, un Su100 precioso, Sam 2 (hasta en la sopa), y vehículos anfibios increíblemente espectaculares similares a los que usó Egipto para pasar el canal de Suez.

El material allí está muy bien conservado y en el 90% de los casos con sus colores originales.

Hay que destacar que en el interior del museo hay desde un Cronwell, hasta un JSII, shermans, hetzers, camiones, una torreta de PzIVD sacada de un lago y un semioruga alemán perfectamente restaurado que parece que es un original de 1944... Es el mejor semioruga restaurado que he visto jamás. Hay también una sala de vehículos de los años 50 cerrada al público, pero no se nos quedaba corto ver lo demás.

Hay que decir que aquí también es gratis el museo y es importante este sitio por los numerosos vehículos extraños que no se pueden ver en museos más cercanos.

En la ciudad de Dresden podemos adquirir libros con fotos sobre los bombardeos en 1945 en esta ciudad, lo cual es muy interesante para modelistas que se dediquen a los dioramas.

Y esto fue todo, la vuelta sería otra vez en tren hasta Francia sin mayores contratiempos. Pero no hay duda de que este es uno de los viajes más exóticos que se puede hacer para recorrer la historia que interesa a los modelistas. Un viaje que aconsejo a todo el mundo si tiene los medios para ello. Ya en Alemania descubrí otro importante museo en Polonia pero que estaba en la costa, muy alejado de la ruta que hice y muy cerca de uno de los centros de bunkers de Hitler en la IIGM ²La guarida del Lobo². Tal vez sea ese el próximo viaje...o quien sabe si al final termino en el Sinai, recorriéndome los restos de las guerras entre Israel y Egipto...pero eso será otra historia.

En cualquier caso si he conseguido compartir un poco con vosotros este viaje, me habrá merecido la pena doblemente recorrer 7000 km en una tierra en donde solo hablan en catalán. ;-)

Hasta el año que viene y no olvidéis dedicar una maqueta a lo que ya habéis.

Esta historia está dedicada a Mikolaj Trzeciecki, un excelente amigo y modelista que nos ayudó a programar nuestro viaje. A él y por supuesto a todos sus compatriotas polacos. Gracias Miko.

 

Texto y fotografía © Miguel Jiménez (MIG)
Septiembre de 2000

 
colabora@panzernet.com